sábado, 23 de julio de 2016

COMPACTOS FRIKIANOS: EL FANTATERROR ESPAÑOL (parte 9)

Y el vigésimo sexto compacto es dedicado a los vampiros, que a pesar de sus falencias, es más digno que lo actual sobre colmilludos:
Las cuatro películas de una u otra forma recogen influencias de la trilogía Karnstein de la Hammer y de las vampiras lesbianas de Jean Rollin, aunque suene repetido hay de todo, guiones simples, efectos chapulinescos, muñecos para revolcarse de la risa, tetita, champolión, vampiras que deambulan en pleno día, etc., tal vez de terror no haya mucho, pero a pesar de sus limitaciones, estas producciones superan con creces a lo que actualmente se hace con vampiros, que se interesan más en el cogote 'e pavo que en el dulce cuello de las doncellas:
  1. El Gran Amor del Conde Drácula (1972): El doctor Wendell Marlow (Paul Naschy, Wendell... es como nombre de mapagüe) se ha asentado en un sanatorio que carga con una oscura leyenda, que entre otros factores se debe a su cercanía con el castillo Drácula. Un carroza que transitaba por el lugar sufre un accidente y la muerte de su cochero, quedando sus ocupantes, un hombre y cuatro doncellas, sin más remedio que solicitarle albergue al doctor Marlow a pesar de lo atemorizante que resultaba la leyenda del conde Drácula, que poco a poco irán descubriendo que es mucho más real de lo que aparenta.
    A pesar de algunas lagunas en el guión, un par de diálogos sonrojantes y efectos chapulinescos, la película se deja ver y llena el gusto de algunos fanáticos del vampirismo, además que incorpora elementos como la existencia de una hija de Drácula, la imposibilidad de destruir al conde y la necesidad de enamorar a una virgen para recuperar todo su poder. Recomendable para los fanáticos de Paul Naschy, destacando también la presencia de una scream queen no tan reconocida como Rosanna Yanni, también es recomendable para fanáticos del cine sobre vampiros, aunque su final pueda resultar un tanto mamón para algunos.
  2. La Llamada del Vampiro (1972): En un apartado pueblo, el barón von Rysselberg guarda un oscuro secreto familiar, que parece relacionarse con un extraño tipo de anemia que se da en el lugar. La recién llegada doctora Materlick está dispuesta a descubrir el origen de aquel padecimiento a como de lugar, aunque no deberá esforzarse en demasía, ya que la imposibilidad del barón de seguir ocultando su secreto desatará inevitablemente los hechos, pero ¿saldrá a relucir la verdad?.
    Aunque nuevamente los efectos a lo Enrique Segoviano están presentes, los vampiros salen a pleno día y ni se broncean, como de costumbre la presencia de Loreta Tovar en los créditos asegura tetas (si no hay es porque se trata de una versión censurada) y hace que valga la pena, aunque en esta ocasión también hay trama medianamente interesante. La protagonista encargada de descubrir a los vampiros, la doctora Materlick, prácticamente no hace nada de nada para lograrlo, son los propios vampiros quienes se terminan delatando, a pesar de ese vacío en el guión, las escenas de exploitation en la onda de Jean Rollin lo compensan y el desenlace está más que aceptable.
  3. La Saga de los Drácula (1973): Berta y su marido Hans se dirigen al viejo castillo de su abuelo, el conde Drácula, para pasar la última etapa de su embarazo, sin embargo, a penas llegan ella percibe que las cosas no son iguales a cuando era niña, doncellas con mordeduras en el cuello en pleno bosque, tumbas fechadas de familiares que aun están vivos, terribles pesadillas y un sospechoso cambio de conducta de su esposo. Berta ira descubriendo progresivamente que una maldición familiar se cierne sobre ella y será ineludible, ya que podría provenir desde sus propias entrañas.
    Con un cierto aire al bebé de Rosermary (la pesadilla inicial se parece en algo a una escena de ese film de Polansky), esta película es la menos exploit de este compacto, de lento avance en la primera mitad y una música de clavicordio que puede resultar agotadora (por el clavicordio, no por la música en sí), además de unos muñecos que son para cagarse de la risa, la película se vuelve muy interesante a partir de su segunda mitad, cuando la protagonista enfrenta la disyuntiva de resistirse o dejarse llevar entregándose al instinto familiar, además que hay una aceptable cuota de tetitas y una sorpresa en la película sobre un miembro oculto de la familia Drácula, que es incluida en el compacto, mil disculpas por arruinarla, pero había que mostrar al engendro.
    Como curiosidad, la escena del hachazo en la mano a Helga Liné aparece en Brainscan, película que formó parte un compacto anterior dedicado a los videojuegos en el cine.
  4. Vampyres aka Las Hijas de Drácula (1974): Dos misteriosas lesbianas se dedican a hacer dedo (pedir aventón) a conductores solitarios para que las lleven a una vieja y abandonada mansión, en la misma ruta suelen aparecer vehículos volcados con sus ocupantes desnudos y desangrados. Las mujeres comparten noches ardientes con los gentiles conductores en la mansión, pero al parecer, la pasión no es lo único que les interesa, pues los hombres que las acompañan son los que terminan volcados en la carretera al día siguiente y al parecer en algo se relacionan con la muerte de esos desafortunados.
    Película inglesa dirigida por un director español, ya que el Joseph Larraz que aparece en los créditos es José Ramón Larraz, difícil de definir, si se trata de un film que cubre sus vacíos de guión con escenas exploit o como una película que en sí es una excusa para justificar las escenas exploit. Es complicado descifrar para donde va la micro, partiendo por el hecho que el nombre en español es absolutamente engañoso, ya que Drácula poco y nada tiene que ver con la trama, al principio las vampiras caminan bajo el sol sin drama alguno y a la mitad rehuyen de la luz solar (¿quién entiende eso?, obviamente el exiguo presupuesto y tiempo de rodaje influyeron), además muestran más a la vampira más vieja en lugar de a la más rica (Anulka Dziubinska), a lo largo del desarrollo quedan algunos cabos sueltos y el final aunque atinado, se contradice en parte con esos cabos sueltos, sin embargo, esas situaciones sin resolver la hacen entretenida porque deja el desenlace abierto. Las escenas eróticas y de violencia deben ser lo más destacable, además de tener algunos elementos de la propuesta ideada por Larraz dentro de los márgenes que daban los pequeños presupuestos del cine B muy interesantes.

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